Análisis

La reformulación del escenario electoral de Viedma a partir del 7-A

La centralidad de la figura del gobernador articula todo el campo electoral. Las decisiones de la primera magistratura provincial determinan el dinamismo de las decisiones en las ciudades. Viedma es particular, pues su permeabilidad capitalina a los oficialismos rionegrinos la ubican en un sitial especialmente atractivo.

Descontado que el 7 de abril habrá polarización entre el Frente para la Victoria y Juntos Somos Río Negro, todo el esquema político electoral estará viciado por esos resultados. Un hilo de esperanzas se advierte en las aspiraciones que pueda tener la UCR de conservar un poder que ostenta hace 16 años: que Foulkes combine la decisión local con la nacional, previo milagro de recuperación económica federal que sirva para mejorar la maltrecha imagen de Cambiemos en el interior del país.

Descartando intencionalmente esta última posibilidad se avizoran dos escenarios posibles. Si el triunfo provincial es del FpV crecerán enormemente las chances de que la ciudad sea gobernada por alguno de los aspirantes de esa fuerza política. La última vez que Viedma estuvo gobernada por un signo político abiertamente opositor al oficialismo provincial fue en el período 1999-2003, en aquella olvidable gestión de Gustavo Costanzo. Luego vinieron las gestiones radicales de Miguel Saiz y su correlato de Jorge Ferreira. De 2012 a esta parte, las gestiones de Ferreira y Foulkes no se pueden ubicar en el espinel opositor a Weretilneck. En definitiva, Viedma es oficialista y se acomoda a los designios de Laprida y Belgrano, sobre todo cuando vota proyectando.

Por el contrario, si la victoria es de Juntos el 7-A, esa fuerza aún en construcción jugará decididamente y por primera vez en el concierto local. De lograrse el triunfo, lloverán aspirantes a la candidatura municipal. El secretario de Deportes Marcelo Szscygol desea esa chance, aunque hay otros menos resueltos por lo menos a levantar la mano por ahora. La endémica carencia de militancia y de formación política de sus cuadros en Juntos complejizarán el armado, aunque con la manija provincial por otros cuatro años varios y varias (incluso algunos funcionarios) se vestirán de políticos y quizá hasta conozcan algunos barrios de la periferia.

En suma, el impacto del temprano 7 de abril movilizará en sus cimientos las estructuras partidarias y aliancistas. Todas las alquimias que son posibles ahora en el terreno de la especulación empezarán a deshojarse cuando se cumpla medio mes del inicio del otoño.

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