Congreso Nacional

Polémico, pasional e imprescindible: 17 años sin el Chacho Jaroslavsky

Hoy se cumplen 17 años de la muerte del diputado nacional (MC) César Jaroslavsky, el “Chacho”, apodo que tempranamente acunó en referencia al caudillo Peñaloza. El dirigente radical entrerriano fue conocido por el gran público a partir de 1983 cuando presidió el bloque de diputados de la UCR, pero lo precedía una fuerte militancia que lo tuvo en la plaza de Mayo el 17 de octubre del 45, año en el que sin embargo se afilió al radicalismo del que no se iría nunca más.

Polémico, frontal y quizá “malhablado” para su época, es una figura central de la política argentina desde el retorno de la democracia.

En 1972 junto a Raúl Alfonsín y otros dirigentes de la UCR, fundó el Movimiento de Renovación y Cambio, la herramienta del hombre de Chascomús para llegar a la presidencia de la Nación tras la última dictadura cívico militar empresarial y eclesiástica.

Espada clave del alfonsinismo en el parlamento, a fines de 1991 renunció a la presidencia del bloque de diputados nacionales del radicalismo, después de ocho años de los que se llevó, como que él mismo definió, “satisfacciones de todos los días” y también “algunos sapos”.

Para Jaroslavsky las satisfacciones habían sido “la aprobación del tratado del Beagle, la ley de divorcio, la de patria potestad, la ley de defensa de la democracia, las reformas a la ley de defensa y al código militar y todas las iniciativas relacionadas al funcionamiento libre de las instituciones”.

Los sapos, en tanto, según sus propias palabras, habían sido la ley de obediencia debida y la de punto final.

 “Es una cagada, pero así es la política”, dijo para justificar las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Después de la votación, cuando un grupo de Madres de Plaza de Mayo le gritó “hijo de puta”, no pudo contenerse y se largó a llorar. “Ustedes no entienden”, repetía.

También tuvo una fuerte vinculación con un político rionegrino: En 1995 aceptó coordinar la campaña de Horacio Massaccesi. De acuerdo a las crónicas de la época se trató de un nuevo favor a Alfonsín, que necesitaba apuntalar la candidatura del reginense. “Y, la verdad es que va a ganar Menem”, dijo antes de las elecciones. En 1997, con su salud cada vez más deteriorada, Jaroslavsky se convirtió en el abogado público del empresario también entrerriano Alfredo Yabrán frente a los ataques de Domingo Cavallo. Lo defendió ante todos los micrófonos que le ponían adelante. Indignada, la Juventud Radical pidió su expulsión del partido. “Se pueden ir la mierda”, respondió.

Para finalizar, una frase de Jaroslavsky que se resignificó en la primera presidencia de Cristina Fernández: Al referirse al diario Clarín dijo: “Hay que cuidarse de ese diario que ataca como partido político y si uno le responde se defiende con la libertad de expresión”.

Fuentes: Página 12, La Nación, El Historiador.

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