Lectores

La vivienda como eje de una campaña mentirosa


Raúl Martínez –Legislador Frente Para la Victoria – Río Negro

Sin dudas la principal herramienta electoral del actual gobernador, en su ya lanzada campaña para un periodo más, radica en dos o tres supuestos éxitos de su gestión.

Uno de ellos, tal vez lo más demostrativo, radica en la obra pública. Lo que en el 2015 significó la repartija de fondos junto a un despliegue propagandístico descomunal gracias a los recursos obtenidos de los contratos petroleros, lo será en el 2019 el Plan Castello y la entrega de viviendas.

Sobre el Plan Castello no hay mucho para decir, excepto claro, que el enorme endeudamiento adquirido por la provincia en un momento “favorable” de los mercados, rompió la monotonía y desazón que había provocado la inacción gubernamental en el sector constructivo. Sin perjuicio de ello una cosa es cierta “demasiada plata para tan poca gente”.

Otro tema a mostrar en la campaña por el gobernador es la entrega de vivienda a miles de familias rionegrinas. Viviendas que debieron entregarse hace dos años.

Son las mismas viviendas que paralizaron en el 2015 con la excusa de investigar supuestas anormalidades. No les importó el tendal de obreros despedidos a consecuencia de tal decisión. No les importó ni les importa los miles de trabajadores que junto a sus familias vienen atravesando todas las penurias y necesidades habidas y por haber. Para el gobierno “ya fue”, y políticamente ya nadie se acuerda.

Seguramente, también ya se habrán olvidado aquellas familias que hoy reciben sus llaves cumpliendo el sueño de la casa propia, que durante estos últimos años debieron pagar alquileres, vivir hacinados con familiares o en condiciones precarias.

Para el gobierno provincial, la relación de convivencia con el gobierno nacional les permitió, aprovechando la discusión sobre los mayores costos, hacerse de la terminación de más de 2.500 viviendas. Mataron varios pájaros de un solo tiro: a) levantar el promedio de construcción en la provincia – el más bajo desde los últimos 50 años – ya que hasta ahora la producción del actual gobierno no supera la cosecha de 800 casas en 7 años. b) lograr el recupero de miles de viviendas que los nuevos beneficiarios deberán abonar y c) entregar semanalmente barrios de viviendas que no planificaron, promocionaron y menos gestionaron.

En mi exposición durante el debate del presupuesto 2019 hace escasamente dos meses, expresé mis dudas sobre el tan promocionado Plan de viviendas rionegrino “Camino a Casa”. Un nuevo y novedoso programa habitacional “a la rionegrina” que el propio gobernador anunciara en la apertura de sesiones el 1° de marzo de 2018 en el que aseguraba su inicio a fines de abril con un presupuesto inicial anual de 900 millones.

Transcurrió un año de permanentes anuncios por todos los medios periodísticos donde les contaban a los rionegrinos sobre las bondades de este plan que solucionaría el problema habitacional existente. Ni un metro cuadrado se construyó.

Cuando se presentó el actual presupuesto en la legislatura nos llamó la atención que para financiar este programa de viviendas se destinarían solo 28 millones para todo el 2019 (ya veníamos de un remanente de 900 millones) y por ello pusimos en duda su realización. Obviamente, no acusaron recibo.

Lamentablemente, muy temprano se confirmaron nuestras sospechas, el propio interventor del IPPV públicamente asumió que tal plan de viviendas no será posible. Bien aclara el interventor que los fondos FONAVI no se pueden usar para el referido programa porque los deben usar para terminar la infraestructura de la obra heredada.

Lo que no dice el titular del Instituto es que no utilizan esos recursos porque su gobernador prefirió postergar derechos de su pueblo en lugar de exigirle al gobierno nacional que financie tales obras como fue siempre y porque así corresponde. Acá me viene a la memoria aquello de “ni obedientes ni arrodillados” con que el gobernador graficó su relación de independencia frente al gobierno nacional – un botón basta de muestra…-

Paralelamente, miles de obreros continuarán deambulando en busca de una changa que les permita llevar un plato de comida a su familia.

Mientras tanto, continuarán aumentando los niveles de pobreza, la desnutrición, la droga, la delincuencia y la prostitución.

Seguirá aumentando la demanda habitacional y con ello el hacinamiento y la promiscuidad, las tomas y los merenderos.

Porque este gobierno, al igual que el gobierno nacional no tiene entre sus prioridades construir casas para los rionegrinos.

Todo ello, a pesar que el gobernador se jacta de tener una provincia equilibrada y que todos los meses sus finanzas crecen por imperio de la recaudación tributaria record. A pesar también de los constantes ingresos provenientes de jugosos contratos de explotación de petróleo.

Sin embargo parece que para construir casas, plata no hay.  

No nos mintieron a quienes somos oposición porque lo sabíamos y lo denunciamos, les mintieron a todos los rionegrinos y rionegrinas.

Será otra campaña en donde la gran protagonista será la mentira oficial.-

Viedma, 25 de febrero de 2019.

Raúl Francisco Martínez – Legislador FPV

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